4.- Juan F. MoraguesJuan Francisco Moragues Pacheco
Concejal PSPV-PSOE Sant Vicent del Raspeig

En los últimos tiempos observamos una práctica que mucho nos tememos pueda convertirse en moda entre las empresas contratantes con las administraciones públicas, a las que solicitan que se les compensen los desequilibrios económicos por la concesión de un servicio a la que optaron y han venido explotando. Se les olvida la cláusula del pliego en la que se decía que “el empresario gestionará el servicio a su propio riesgo y ventura”.

Aparentemente, cuando el negocio no es tan rentable como parecía, tampoco sabemos si la empresa antes de optar a ser adjudicataria de la concesión pública realizó los estudios pertinentes para conocer si la bicoca en que se aventura va a ser rentable o no o a qué vaivenes se puede ver sometida, la solución es acudir a la administración concesionaria para que, con el dinero de los ciudadanos, le compense el desequilibrio económico, ¿que no fue capaz de prever?. ¿Lo que un día era un chollo se ha convertido, de la noche a la mañana, en un negocio ruinoso?.

Afortunadamente, las administraciones actuales resuelven denegando estas peticiones empresariales. Incluso, algún concejal de Hacienda anuncia en prensa que se pedirá que se prohíba a cierta mercantil contratar con toda la Administración. Podría parecer que los gestores de lo público han escarmentado de ese desenfreno y descontrol del dinero de todos del que han hecho gala durante la década prodigiosa del boom inmobiliario y ya no se pliegan a las demandas de empresarios que optan a contratos públicos sin, aparentemente, haber analizado la rentabilidad de los mismos, convirtiéndose, por tanto, en cómplices, promotores o instigadores de esa mano rota en que se habían transformado muchas administraciones locales y autonómicas.

Recientemente, en San Vicente, se han rechazado dos de esas solicitudes de empresarios ávidos de dinero público, la del archiconocido Sr. Ortiz, que se queja de que los parkings que explota en el municipio no son rentables, y demanda al Consistorio que le compense con 7 millones de € por ello. Aunque, posteriormente, tras la negativa municipal a su pretensión lo que ha hecho ha sido renunciar a la concesión de gestión del aparcamiento que se encuentra bajo la Casa Consistorial y devolverlo al Ayuntamiento.

Por otro lado, tenemos a la empresa concesionaria del Servicio de Recogida y Transporte de Residuos Sólidos Urbanos, CESPA S.A., que alega que la tasa por verter la basura de los sanvicenteros en la planta de tratamiento de Residuos Domésticos que se ubica en el paraje de Piedra Negra, en Xixona, se ha elevado de forma considerable en los últimos tiempos y solicita que el Ayuntamiento le abone más de 1 millón de € por un hipotético desequilibrio económico. Casualidades de la vida, o del destino, o de ambos a la vez, la empresa que gestiona ese vertedero, Reciclados y Compostaje Piedra Negra S. A., es una sociedad participada en un 51 % por VAERSA (empresa pública de la Generalitat Valenciana), y en un 49 % por GRUPO CESPA (perteneciente a Ferrovial Servicios España).

Esta mercantil, Reciclados y Compostaje Piedra Negra S. A., mediante un acuerdo unilateral, aumenta los precios del tratamiento y vertido sin que ninguna administración pública o el Consorcio de Residuos de la Zona XIV, integrado por la Generalitat Valenciana, la Diputación de Alicante y 37 municipios de las Comarcas de L´Alacantí, L´Alcoià y el Comtat, hayan aprobado ninguna modificación de precios.

Algunas de estas mercantiles que contratan con la Administración Pública han visto en este negocio la cuadratura del círculo, consigo la concesión de un servicio público por el que se me paga y, si no alcanzo la rentabilidad que considero que debería obtener, voy al Ayuntamiento y le solicito que me compense o le devuelvo el servicio y que se apañe. Habrá que sustituir la frase de los pliegos “el empresario gestionará el servicio a su propio riesgo y ventura”, por “el empresario gestionará el servicio a riesgo y ventura de los ciudadanos, que son los que pagarán, de una manera u otra”. Un negocio redondo.